domingo, julio 16, 2006

El puente colgante de Vizcaya.

El pasado día 13 de julio, el puente colgante de Vizcaya fue declarado monumento de la humanidad por la UNESCO.

Se trata de un puente de 45 metros de altura y 160 de ancho construido por el ingeniero Alberto Palacios que fue discípulo de Gustave Eiffel.

Se trata del primer puente de la historia basado en el sistema de barquilla colgante transbordadora. Aunque este sistema está actualmente en desuso (por razones obvias) en su momento el puente de Vizcaya sirvió de modelo a numerosas construcciones en todo el mundo.

Este puente ostenta además el honor de ser el puente transbordador en servicio más antiguo del mundo (aunque en la actualidad presta servicio por razones exclusivamente turísticas). Sin juzgar la ineficiencia del sistema que un su momento pudo ser revolucionario, la construcción es una auténtica maravilla.

Actualización:
Según comenta Gskinner el puente no se utiliza exclusivamente por motivos turírsticos, sino que mucha gente lo usa para cruzar de un lado a otra de la ría evitándose un largo rodeo (no sólo peatones sino también vehículos)

2 comentarios:

Gskinner dijo...

Realmente es una construcción magnífica. Yo lo veo a diario desde niño y bueno, hace tiempo que no lo utilizo, pero no está en deshuso en absoluto.

Mucha gente cruza todos los días de un lado a otro para ir a trabajar y demás por no dar un buen rodeo con el coche.

El puente más cercano, Rontegui, está a algunos kilómetros, también mide 45 metros de altura y solo se puede atravesar en coche (es una autovía). Para cruzar a pié casi hay que llegar a Bilbao o utilizar algunas txalupas (barcas) (si es que todavía existe alguna).

Me parece muy acertado que haya sido declarado monumento de la humanidad, y ningún visitante debería perdérselo. Como curiosidad decir que de vez en cuando entran barcos tan enormes que llegan a rozar con la última de sus antenas la parte central del puente.

fern dijo...

Efectivamente, hay coches esperando a pasar permanentemente. Los peatones pueden usar transbordadores casi al lado, pero los coches no.

Conozco a la bisnieta de su creador, que me contó la odisea parisina de su tatarabuelo, donde fue discípulo de Eiffel.