domingo, diciembre 25, 2005

Anonimato o confianza.

Mucho se ha reflexionado sobre el anonimato en los blogs y mucho más se va a escribir, así que, me he permitido mi propia reflexión personal a propósito de un post sobre el tema en eStartUp. Consultor Anónimo respondía a alguien que ponía en duda el proyecto eStartUp debido a su anonimato. Muy interesante y cargado de sentido común como es habitual en C.A.

Me hago la siguiente pregunta: ¿realmente debe alguien tener más confianza en un blog en el que el blogger se llama Javi Moya, que en otro en el que su autor se haga llamar Gallego? Esto dependerá del contenido, de la forma de tratar los temas, del trato que den a los comentarios en los respectivos blogs (me consta que en este aspecto, Gallego lo hará mejor porque sencillamente Javi no puede dar a basto con el volumen de comentarios que recibe), pero desde luego no del nombre con el que se firman los contenidos.

Debo aclarar que ambas bitácoras me parecen plenamente "confiables", pero si debiera elegir a uno de los dos como compañero para un "negociete" sin duda (perdona Javi) elegiría a Gallego, y eso aunque no conozca su verdadero nombre.

Incluso yendo un poco más allá, porqué no te preguntas si realmente quien escribe ...humm... se llama Javi Moya en el mundo real, a lo mejor se llama, Dionisio Guardiola, y Javi Moya no es más que un seudónimo. Entonces, qué da la confianza, ¿escribir con un nombre que pueda aparecer en un DNI?

De hecho, qué más le da al que lee este blog que realmente me llame Raúl, tiene un nombre al que dirigirse y una forma de hacerlo, el 100% de seguridad de que el su comentario me va a llegar y casi el 100% de que le voy a responder. Es más, sabe más de mi quien lee este blog que muchos de mis familiares, ¿puede llamarse a eso anonimato?

Otra cosa es que si ese nombre es "Consultor Anónimo" (perdóname por el ejemplo) resulta un poco tedioso de teclear e incluso un poco cacofónico, pero eso es cuestión de gustos, no de ética personal. Y desde luego no va a impedir establecer una relación de confianza con él, mucho más allá de la que puedas establecer con el camarero del bar en el que tomas un café cada mañana por mucho que le conozcas por su nombre y apellidos.

Es decir, que puedo aceptar que mantengo cierto nivel de anonimato pero no hacia los lectores del blog ni tampoco hacia las personas del mundo real que me tratan y que no saben que escribo este blog, eso no es anonimato, es mantener una actividad oculta. Sólo si alguna de las personas que me conocen en el mundo real leyera este blog (cosa que no ocurre) podría acusárseme de anonimato

En conclusión, puedo entender que factores psicológicos incontrolables te hagan sentir menos confianza en un blog que edita una persona con un nombre que se sabe ficticio, pero racionalizando la cuestión no encuentro argumentos objetivos por los que la confianza deba verse afectada por este hecho.

Y sí que me llamo realmente Raúl.

    publicado en: La blogosfera

    5 comentarios:

    Anónimo dijo...

    Orale precisamente me estaba preguntando hace poco sobre mi anonimato, estara bien???, igual mis amigos y familiares mas cercanos saben quien soy por mi nick duuuhhh!!!! por eso surguia mi temor de no escribir realmente lo q siento y pienso, a sabiendas de que aunque soy : terko_x en la red, tengo nombre y familia real...Y que lo que escriba o publique dañe mi integridad moral o la de lo cercanos a mi...Bueno simples conjeturas y temores minimos a final de cuentas...Aunque como todos La mayoria quiere ser como el señor anderson = NEO asi le sigo : )intentanto pasar desapercibido jejeje
    Vistima mi page CMS+Blog
    http://comunidadcoahuila.com

    raúl solera dijo...

    Realmente, me olvidé de tratar este tema en el post, pero se ha hablado mucho de que el que tiene un blog es un poco exhibicionista, sin embargo, si publicas con un nick, en realidad no creo que lo seas y lo que ocurre es que no eres capaz de superar el sentido del ridículo, y en realidad te estas comportando en el mundo real de una forma de la que realmente no eres, ¿un poco triste no?

    José Joaquín dijo...

    En un blog que publica noticias y opiniones sobre temas serios, daría un poco de desconfianza no encontrarse con el nombre real. Pero la mayoría de blogs es de índole personal, y conforme pasa el tiempo, los que visitan se vuelven más amigos y hasta pueden conocerse. Puede ser que como nacimos antes de que existiera todo esto, nos parezca un poco raro, que lo es.

    raúl solera dijo...

    Creo josé joaquín que ahí has dado en el clavo, como nacimos en el mundo real antes que en la blogosfera se nos hace raro escribir con otro nombre.
    Sin embargo creo es importante destacar que las relaciones de confianza las estableces con las personas por encima de los nombres, por eso no los seudónimos / nicks / alias no deben ser un impedimento a la hora de conseguir complicidades con otros bloggers.

    mastegas dijo...

    En este punto, creo que merece la pena recordar un poco a Javier Echevarría cuando defiende como una de las cualidades diferenciadoras del tercer entorno (o E3, el entorno de las tecnologías de la información aunque se podría reducir a internet) la multiplicidad de identidades.

    Por ejemplo, ¿por qué yo soy Mastegas en Internet? A lo mejor por un factor tan fortuito como que cuando creé mi primera cuenta de correo elegí un nombre de usuario que no había sido elegido por ningún otro usuario. Y tienes razón, r: probablemente a muchas personas no les importe cómo me llame en el mundo real mientras puedan relacionarse con esa entidad llamada Mastegas. El grado de confianza, creo, puede establecerse mediante la relación dada, establecida y desarrollada por la información intercambiada en el canal de comunicación seleccionado.

    Aunque por supuesto surge de este supuesto la facilidad de la suplantación de identidad (sin ir más lejos, alguien que pusiera mi pseudónimo y dirección de bitácora en este comentario podría hacerse pasar por mí). Esta es una de las principales armas de los trolls, pero creo que es precisamente el tiempo el que permite discernir con criterio la veracidad de cada una de nuestras intervenciones en la red.

    Por otra parte, lo más normal es que relaciones de este tipo acaben derivando en canales de comunicación más personales (incluso en la relación física en lo que entendemos como mundo real, como diría Alvy). No obstante, aunque sea lo habitual, esta evolución no tendría por qué darse (y éste, a mi parecer, es uno de los aspectos más fascinantes de este tercer entorno).